Información sobre el accidente cerebrovascular (Ictus)

¿Qué es un accidente cerebrovascular (Ictus)?

Los accidentes cerebrovasculares son los responsables de uno de cada 10 fallecimientos, por lo que se convierten en la tercera causa de muerte de la población mundial.

Un accidente cerebrovascular se produce cuando una parte del cerebro resulta dañada a causa de complicaciones vasculares. La mayor parte de los accidentes cerebrovasculares (aprox. 85%) ocurren cuando un coágulo de sangre bloquea una arteria y la circulación sanguínea del cerebro se interrumpe en algún punto. La enfermedad de la arteria carótida es la causante de la mayor parte de estos bloqueos.

¿Qué relación hay entre la enfermedad de la arteria carótida y el accidente cerebrovascular (ictus)?

La enfermedad de la arteria carótida constituye la causa principal del accidente cerebrovascular. A fin de reducir este grave riesgo para la salud, es necesario detectar y tratar dicha enfermedad tan pronto como sea posible.

¿Cómo se puede prevenir un ictus?

En primero lugar se recomienda un estilo de vida más sano, evitar el consumo de tabaco, adoptar una dieta equilibrada y controlar factores de riesgo como la diabetes, el colesterol y la hipertensión.

Además es necesario evitar que la formación de placas de ateroma en las arterias carótidas reduzca el flujo sanguíneo hacia el cerebro e impedir que los coágulos que se crean por esta causa se desplacen al cerebro y bloqueen las arterias lo que provocaría un accidente cerebrovascular.

Si la arteria carótida finalmente resulta obstruida, se puede tratar de reconstituir el flujo al cerebro y evitar que los coágulos se desprendan y causen un ictus mediante cirugía abierta o cerrada.

Está última consiste en un tratamiento mínimamente invasivo, de implantación de un stent, sin tener que recurrir a la cirugía abierta. El stent es un pequeño tubo de malla, que se implanta en la carótida y que mantendrá abierta la arteria así como evitará el desprendimiento de coágulos al cerebro.

También se puede tratar mediante un procedimiento mínimamente invasivo denominado extracción de trombos (tromboaspiración) que consiste en un sistema de navegación arterial que permite la extracción del trombo causante del ictus, asociándose en algunas ocasiones la fibrinolisis “in situ” (local a nivel del trombo) que significa la introducción de un líquido que ayuda a la disolución del trombo con el fin de restituir el flujo sanguíneo al cerebro.

¿Cómo se puede detectar el accidente cerebrovascular?

Desgraciadamente el accidente cerebrovascular no se acompaña de signos claros como el dolor y sólo tiene algunas señales de advertencia como:

  • Debilidad repentina o torpeza en una mano
  • Debilidad repentina o parálisis de un brazo o una pierna
  • Dificultad inexplicada para articular palabras
  • Parálisis parcial de la cara
  • Vista borrosa o ceguera repentina en un ojo
  • Mareos intensos o sensación de casi desmayo

Si sospecha que alguien está sufriendo un accidente cerebral, acuda inmediatamente a urgencias, ya que los médicos cuentan con un plazo de solamente tres horas para tratar el accidente cerebrovascular sin que queden secuelas permanentes en el paciente, como parálisis, discapacidad, entre otros.

  • Si tiene más de 50 años, debe acudir a su médico para valoración de las arterias carotídeas y con menos de 50 años si tiene otra afectación vascular o antecedentes familiares.

El 29 de octubre: Día Internacional del Ictus

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